martes, 25 de agosto de 2015

Los verdaderos gigantes (Paleontología/Sociedad)

Ya he regresado de nuestra aventura en la sabana africana, listo para recuperar el blog.

Tras todos estos días de secano, hoy voy a escribiros sobre gigantes. Supongo que a los lectores habituales de este blog sobre fauna y evolución, lo primero que se os pasa por la cabeza al leer "gigantes" son o dinosaurios o macromamíferos.

Pues bueno, como he dicho voy a hablaros de gigantes, de esos gigantes que tanto le gusta a la gente decir que se han desenterrado en nosedonde y que tienen una morfología en su anatomía que es clavada a la humana.

El motivo de escribir esto es que periódicamente me encuentro en las redes sociales divulgaciones sobre esos sucesos de esqueletos de gigantes encontrados y posteriormente escondidos por los museos, por la Iglesia o por Santa Claus.


La imagen de arriba corresponde a este blog, que tiene la osadía de incluir el término ciencia en su nombre, quizás porque así la gente de facebook le da mayor verosimilitud a las publicaciones. Pero vamos, que el photoshop no crea la realidad. Y si, ha sido ese texto sobre el Smithsonian el que me ha dado pie a escribir esto.

Hay quien me ha dicho que "si a lo largo de la historia hay escritos y sucesos sobre gigantes, por algo será".

Pues ante esa respuesta, yo voy a responder de otra forma, con datos reales, presentando hipótesis y referenciando la respuesta a esas hipótesis de una forma que se pueda consultar verazmente.

Si echamos un vistazo al pasado de nuestro planeta, el mundo ha estado poblado por lo que a nosotros pueden parecernos gigantes en relaciones de tamaño. Para un lironcillo, nosotros somos gigantes. Para nosotros, un dinosaurio grande como Diplodocus o un megamamífero como un Megatherium deben de parecernos gigantes. Allí ya tenemos la primera prueba de organismos que en relación de tamaño nos resulten "gigantes".

Y no hay que mirar lejos en el pasado para encontrar organismos terrestres grandes... si miramos al presente, un elefante es un animal grande, que podríamos clasificar de "gigante".

Pues bien....¿qué podrían pensar los antiguos humanos cuando por un motivo u otro se encontraban con los restos esqueléticos de diferentes animales gigantes?... quizás podríamos reducir mucho la respuesta a dos opciones: dragón o gigante.

En el caso de los animales interpretados como gigantes, ya hay numerosos investigadores que han planteado sus hipótesis y han publicado trabajos científicos al respecto.

Si vamos lejos en el tiempo, los antiguos griegos ya se encontrarían con los restos óseos de fauna desaparecida en el tiempo, entre ellos muchas especies de proboscídeos que poblaron Europa de una forma bastante intensa antes del Holoceno.


Un rápido esbozo de Elephas falconeri, el pequeño elefante insular mediterráneo. (arte de Marco Ansón, quien os escribe)

Con esto,  según el paleontólogo Othenio Abel (1914, 1939), los cíclopes tendrían su origen en hallazgos de restos de elefantes enanos, encontrados en las islas del Mediterráneo por miembros de culturas de la antigüedad, que los interpretaron según el nivel de conocimientos de su época. Aquellos enormes cráneos presentaban una amplia apertura nasal. Comparando esos cráneos de proboscídeos con los cráneos que ellos conocían pudieron comprobar que en la vista frontal se encontraba una enorme cavidad, que interpretaron como una única cavidad ocular. Relacionando estas cabezas de un único ojo y unos restos post-craneales que vagamente podían relacionarse con la anatomía humana pero a una escala mayor, crearon una figura mitológica de las islas del Mediterráneo: los gigantes de un único ojo en la frente conocidos como cíclopes.

File:Elephant Skull (17264194205).jpg

Foto del cráneo de un elefante de sabana por Bernard Dupont (No tengo mi base de datos aquí para poner una foto mía, ouch). Su uso es gratuito según wikicommons, gracias Bernard.


Otro gigante de la historia fue el mítico rey germano Teutobochus, señor de los teutones, quien se convirtió en una leyenda debido a su increíble tamaño. Tiempo después, dientes y huesos enormes fueron descubiertos en el sur de Francia en 1613 y fueron exhibidos públicamente como pertenecientes a Teutobochus, el gigantesco rey teutón derrotado por los romanos en  105 a.C. Este caso fue investigado por el paleontólogo francés Léonard Ginsburg. Tras ser estudiados por Ginsburg, estos dientes pudieron atribuirse a Deinotherium, otro género de proboscídeo prehistórico (Ginsburg, 1984).

Incluso el mismísimo emperador Augusto (63 .a.C.- 14 d.C.) fundó en la isla de Capri un museo donde se exhibían al público las gigantescas osamentas fósiles de lo que ellos interpretaban como antiguos héroes, según Suetonio (69-122).


Maestro paleoartista y estudiante junto a unos restos de elefante de sabana (Loxodonta africana). Quizás alguien nada familiarizado con los huesos de un elefante podría vagamente interpretarlos como huesos de un humanoide gigante, si los encontrase en estas posiciones. (Son huesos gigantescos de verdad, eh)

Con todo esto y llegando a una conclusión, tenemos que eliminar nuestras fantasías infantiles y deseos más imaginativos, ya que el conocimiento ha avanzado mucho en todos los siglos que han pasado. Las interpretaciones mitológicas sobre gigantes han quedado atrás debido a que hemos progresado y hemos podido emplear ciencia y conocimiento de una forma cabal para dar una explicación veraz a las maravillas de la Tierra.
Dejémonos de magufadas y expedientes X, asombrémonos ante las maravillas de la evolución .


Para los que pudieran querer creer en lo falso y criticar esta humilde entrada diciendo que lo otro también es posible; como siempre, aquí os dejo referencias reales sobre el texto:

Abel, Othenio. 1914. Die Tiere der Vorwelr. Berlin: Teubner. Rpt. 1914 in Abstammungslebre Systematik Paläontologie Biogeographie, edited by R. Hertwig and R. Von Wettstein. Berlin: Teubner.

Abel, Othenio. 1939. Das Reich der Tiere: Tiere der Vorzeit in ihrem Lebensraum. Berlin: Deitscher Verlag.

Ginsburg, L. 1984. “Noevelle lumières sur les ossements autrefois atribués au géant Theutobochus.” Annales de Paléontologie 70:181-219.


Suetonius, G. Augustus 72.3



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